Yo quiero el aire que tiene tu alma...
De la ventolera,
los rumores lejanos
son los que se oyen
dejando sus pasos.
Con el labio en seco
y el corazón callado
cierro las puertas
con un ciego llanto.
Miro por la ventana
a los vientos ufanos
que soplan a los árboles
con sus móviles cantos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario